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viernes, 27 de enero de 2012

DISCURSO GUILLERMO MORENO 26 DE ENERO 2012



Dominicanos y dominicanas:

El Presidente de la República Dr. Leonel Fernández pactó con el Presidente del PRD, Ing. Miguel Vargas,  la integración,  a sus conveniencias mutuas,  de las llamadas altas cortes.

El Dr. Leonel Fernández se ha construido un “blindaje judicial”,  pues la corrupción en su gobierno representa,  por lo menos,  un 25 % del presupuesto nacional, lo que equivale a más de 100 mil millones de pesos al año.

El Dr. Leonel Fernández está consciente que con un poder judicial independiente serían decenas los funcionarios de su gobierno que irían a la cárcel; se sumarían por cientos los años que deberían guardar tras los barrotes y se contarían por miles los millones de pesos a ser recuperados. 


---El Congreso Nacional---

El  Congreso Nacional, por su lado, hace tiempo que renunció a su independencia  y a ejercer el control del Poder Ejecutivo.  Más bien es su cómplice en el  proceso sostenido de endeudamiento externo, hipotecando de forma irresponsable el presente y el futuro del país. 

Se toma prestado para pagar subsidios, para obras no prioritarias, para mantener el dispendio y la corrupción, para pagar deudas, y ahora también se toman préstamos para financiar la campaña del candidato oficial.

Los organismos internacionales están advertidos: Nuestra deuda externa tiene que ser auditada y  establecer responsabilidades a todos los niveles.

---Una Autocracia---

Es pues evidente que en la República Dominicana  ni hay separación ni independencia en los poderes del Estado. Todos están sometidos al control  de la cúpula dirigencial de un partido único,  y subordinados a su vez,  al proyecto personal de poder del presidente de ese partido y actual Presidente de la República, el Dr. Leonel Fernández.

Luego de transcurridos 51 años del ajusticiamiento del tirano Trujillo, los dominicanos,  lejos de construir una democracia hemos terminado enquistados en una  “autocracia”.

En el país sigue como tarea pendiente “destrujillizar” el Estado y el ejercicio del poder político. 


---La Inseguridad Ciudadana---

El país está azotado por la inseguridad pública  y las actividades del narcotráfico.

Si examinamos los casos más sonados de narcotráfico como los de Quirino, Paya, Torre Atiemar, Figueroa Agosto, todos tienen como constante la complicidad de sectores ofíciales: sean estos civiles, militares o  policiales.

Mientras tengamos autoridades beneficiarias del narcotráfico y de operaciones de lavado de activos, y mientras se mantengan los actuales niveles de marginalidad y exclusión social, no hay ninguna posibilidad de detener la ola de violencia y delincuencia que en gran medida es su consecuencia.

---Productores Nacionales---

Por otro lado, hay que decir que grupos de poder operando desde el  palacio nacional y el  ministerio de agricultura, en violación de los acuerdos comerciales,  y  sin concurso público,  importan  muchos rubros que el país produce, llevando a la quiebra  y sometiendo a un grave drama a los productores agropecuarios del  país.

---El Estado dominicano---

A lo anterior hay que añadir que el estado dominicano no está orientado a servirle a la ciudadanía, es altamente ineficiente, está
lleno de botellas y nominillas, es corrupto y dispendioso,  y todo esto debe costearlo la sociedad pagando altas tasas de impuestos.

---El Falso dilema del Bipartidismo---

Toda esta situación descrita es el resultado de los sucesivos gobiernos de los partidos tradicionales.

Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía llevan 16 años enseñoreados en la dirección del Estado y pretenden continuar en él. Ninguno de ellos posee la autoridad moral para dirigir por un minuto más los destinos nacionales.

Votar por Danilo Medina,  es reelegir este mal gobierno de Leonel Fernández que ya  lleva 11 años en el poder.

Votar por  Hipólito Mejía es volver atrás, pues ya lo conocemos como Presidente.

Votar por Hipólito o por Danilo es continuar consolidando un sistema político pervertido,  y con ello,  imposibilitando que podamos producir un cambio por vía electoral.

Ambos candidatos se empeñan en convencer a la ciudadanía  de que apoyar una fuerza política nueva equivale a botar el voto.

Y es todo lo contrario.  Cada vez que elige a uno de esos candidatos tradicionales, es el pueblo dominicano el que siempre ha perdido.

Ninguno de los gobiernos que han surgido de esos partidos ha gobernado para el bienestar de las mayorías,  ni ha enfrentado con seriedad los problemas de educación, salud, producción, empleo, seguridad, corrupción.

Con solo ver la mayoría de los personajes que lo rodean, nos damos cuenta que  Danilo o  Hipólito, van a propiciar gobiernos medularmente corruptos y que van a  gobernar para beneficio de los mismos grupos de siempre. 

La ciudadanía ha estado atrapada, en los últimos 16 años,  en un   círculo vicioso, votando por el llamado candidato “menos malo”.  Esta vez no puede la población dejarse engañar: Danilo o  Hipólito, los dos,  son candidatos  igualmente “malos”.

---Un Gran Viraje Positivo---

Es cobardía padecer un mal gobierno y no trabajar para cambiarlo.

Nuestro pueblo merece mejor suerte que seguir siendo dirigido por políticos corruptos, sin convicciones democráticas ni compromiso social, que se colocan por encima de las leyes y las instituciones.

Estamos a tiempo de producir un Gran Viraje Positivo en la República Dominicana.

En los cuatro meses que hoy nos separan del 20 mayo venidero, es enteramente posible, y sobre todo,  imperiosamente necesario,  que la sociedad dominicana dé paso a un nuevo equipo de hombres y mujeres que inauguren una nueva etapa política, económica, moral, y social en el país. 

Esta trascendente tarea solo es realizable si la ciudadanía la hace suya así como el  conjunto de organizaciones sociales, religiosas, políticas, gremiales, comunitarias, que aspiran a un mejor país, incluyendo a la inmensa masa de seguidores del Profesor Juan Bosch y del Dr. José Francisco Pena Gómez que se sienten traicionados por los que hoy dirigen sus  partidos.

No creemos en un gobierno de banderías ni de facciones políticas, sino en un gobierno de la nación unida en un propósito de redención nacional.

Afirmamos que en el país hay decenas de miles de dominicanos/as con la capacidad técnica, la voluntad y la moral necesarias para reconducir los destinos nacionales

Necesitamos que toda la indignación acumulada, que toda la rabia contenida por décadas de engaños, se traduzcan en votos para fortalecer una  propuesta política diferenciada y alternativa de la partidocracia tradicional.

---La Otra Campaña---

Lejos de arrastrarnos en lamentaciones, estamos aquí: Erguidos, seguros y decididos a trabajar sin descanso para ponerle fin a este estado de cosas.

Iniciamos hoy  “la otra campaña”: esto es, la campaña de la decencia y del decoro;   del compromiso solidario;  de la participación ciudadana.

Los partidos tradicionales utilizan  cientos y miles de millones de pesos para vender sus mentiras,  y no pueden justificar el origen del dinero que malgastan. 

En “la otra campaña” solo utilizamos dinero de origen licito y obtenido por medios lícitos.

Por eso,  “la otra campaña”  es  la campaña de la vergüenza contra el dinero.

Esos dos candidatos hacen promesas que todos sabemos no van a cumplir; y no tienen reparo en comprar las personas y en manipular las miserias y necesidades de la población.

En “la otra campaña” le  pedimos a la gente que nos acompañe en esta cruzada nacional; que la solución a los problemas solo la alcanzaremos participando todos, comprometiéndonos todos, asumiendo responsabilidades todos.

Los dos candidatos tradicionales han saturado el país de anuncios y vallas y de caravanas dispendiosas y muy costosas, igual como serían sus gobiernos.

La otra campaña es sencilla, austera; le interesa mas escuchar que ofrecer; busca entrar en contacto directo con la ciudadanía; apretar las manos encallecidas
de nuestro pueblo; andar  los caminos de la patria pateada por las injusticias y la pobreza.

Por eso “la otra campaña” es con la gente, por la gente y para la gente. 

No tenemos sonrojo en decirle a quienes nos acompañen en “La otra campaña” que solo tenemos para ofrecer: Honestidad, rectitud, sacrificios, compromiso social, convicciones democráticas, responsabilidad   ciudadana y  amor patrio. 

---Somos la Generación del Bicentenario---

Dominicanos y dominicanas:

El próximo año, un día como hoy, 26 de enero,  celebraremos el bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, padre de la patria dominicana.

Fue por la actitud radical de Juan Pablo Duarte y de los Trinitarios sobre la necesidad de nuestra independencia nacional, que hoy somos una República soberana y tenemos el orgullo de nacer con una nacionalidad.

Muchos otros dominicanos/as, en muy distintas circunstancias y énfasis,  le han dado continuidad al legado de Duarte y los trinitarios. Se destacan: Gregorio Luperón y los héroes y heroínas  de la restauración; Ulises Francisco Espaillat; Salomé Ureña;  Pedro Francisco Bonó; Ercilia Pepín; los expedicionarios del 59; las hermanas Mirabal; los héroes del 30 de mayo; Manolo Tavárez Justo, Francisco Caamaño; Rafael Fernández Domínguez; Aniana Vargas.

Nosotros, siendo parte de la generación del bicentenario del nacimiento del padre de la patria,  iniciamos hoy “La Otra Campaña”, asumiendo su legado histórico,  con el compromiso irrenunciable de refundar la Republica Duartiana.

Una República que tendrá inscrita como sus leyes primeras:

Que el gobierno sea honesto para que utilice con pulcritud, transparencia y austeridad  los recursos y patrimonio públicos.

Que prevalezca la justicia social para garantizar la vigencia de los derechos fundamentales al empleo digno, a la educación, a la salud, al agua potable y la vivienda.

Que haya respeto a la ley para que podamos vivir en orden y  con seguridad.

Que la democracia sea Ciudadana y participativa.

Que se fomente la producción nacional para  garantizar nuestra seguridad alimentaria y darle sostenibilidad al desarrollo económico-social.

Que se reafirmen los valores de la dominicanidad  y  la soberanía nacional

Conciudadanos/as: honremos hoy y siempre el ejemplo imperecedero de Juan Pablo Duarte.

¡Viva la República Dominicana!

Muchas gracias.

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