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viernes, 4 de enero de 2013

VERDAD, VALOR HUMANO


Nuestra existencia entera reposa en la verdad. Las relaciones entre las personas, las formas de la sociedad, el ordenamiento de la sociedad, toda la obra humana en sus incontables formas, toda ella descansa en la verdad. No creo que la verdad sea relativa. Entiendo que la verdad es absoluta, aunque por respeto a las opiniones ajenas, estemos dispuestos a escuchar versiones que no se corresponden con la verdad. Tampoco existe media verdad o verdad a medias. La verdad es una sola aunque el tiempo pase.
 
El valor de la verdad nos impulsa a actuar permanentemente apegados a ella. No podemos hacer un planteamiento hoy y más adelante aparecer con una posición totalmente contraria. Eso además de ser incorrecto, es una gran irresponsabilidad. Ser veraz es decir la verdad hoy, mañana y siempre, por los siglos de los siglos. En estos momentos la patria y el mundo necesita de personas que practiquen la verdad, pues esto trae un aire de tranquilidad y sosiego en los demás y fortalece las relaciones de amistad.
 
Hay que tener bien clara una cosa, la verdad no sólo es teoría, sino que también es acción. Porque resulta que también se puede mentir con acciones, actitudes y gestos. Hemos visto a muchos plantear y defender posiciones de manera muy radical, teóricamente, sin embargo, a la hora de la verdad, de llevar esa teoría a la práctica, hay una gran confrontación. Es hora de forjar en la familia y organizaciones sociales, el valor de la verdad.
 
Debemos tener claro que la verdad no se dice en el espacio vacío, sino que el que habla debe darse cuenta lo que causa en otro. El que dice ser abanderado de la verdad, debe tener suficiente valor para asumir las consecuencias. Por eso las grandes tribunas de nuestros países están repletas de cobardes, porque no todos asumen con gallardía las consecuencias de sus planteamientos. Entonces, como no tienen la valentía para enfrentar las consecuencias, hablan mentiras o callan las verdades.
 
La persona que ostenta la mayor dignidad debe ser la persona que siempre practica la verdad. La persona que hace todo lo contrario cae en el vacío, la mediocridad y la irresponsabilidad. Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Una persona que practica reiteradamente la mentira se gana el desprecio y la burla de la sociedad. Nuestro pueblo necesita urgente de líderes políticos, religiosos, militares, juveniles y sociales que le indiquen el camino de la verdad. 

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