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sábado, 8 de diciembre de 2012

OBJETIVIDAD, VALOR HUMANO


Ser objetivo es ver el mundo tal como es, y no como queremos que sea. Los seres humanos que practicamos el valor de la objetividad, nos identificamos por ser realistas, por no conformarnos con lo que vemos, ni por apariencias, sino por la realidad que se esconde detrás. En el mundo actual no todo lo que brilla es oro, no todo lo que vemos es real. Nosotros tenemos que desarrollar la capacidad de percibir lo que se esconde tras las apariencias, detrás del telón. Debemos ver la realidad tal y como es, no como la deseamos, ni como nos la presentan. Seamos objetivos, seamos realistas. Pongamos los pies sobre la tierra.
 
La falta de objetividad nos hace centrarnos en las circunstancias y no en los problemas. Observamos las cosas superficiales, pero no el fondo. Nos escandalizamos frente a los efectos, pero ignoramos las causas que provocan esa situación. Ser objetivos nos evita frustraciones, momentos amargos y desilusiones. Es muy importante antes de establecer una relación de amistad, noviazgo, matrimonio, negocio, política o cualquier otra, percatarnos de la realidad objetiva que determina esa relación, antes de comprometernos, porque de primera vista nos formamos un juicio de valor, que luego con el tiempo, puede desvanecerse. Ser objetivo es ser realista.
 
Las personas objetivas no motivan sus decisiones ni sus acciones en emociones, ni en situaciones superficiales. Ser objetivo exige de nosotros ver los problemas y las situaciones con un enfoque que equilibre adecuadamente emoción y razonamiento. El valor de la objetividad es tan importante, porque nos permite dar su justo peso a los acontecimientos y obrar de una forma coherente. Sin inventar nada. Sin agregarle ni quitarle a la realidad existente. La sociedad actual demanda de personas objetivas que actúen en función de la realidad que viven, no como otros se la cuentan. Sea objetivo, sea realista.

Cuando practicamos el valor de la objetividad, vemos los problemas y las situaciones desde todos los puntos de vista. No nos limitamos a escuchar la voz del líder barrial, comunitario o político. Ni nos llevamos de la primera información que escuchamos o leemos. Ser objetivos nos ayuda a ser críticos con nosotros mismos y a ver las debilidades de los demás y la sociedad, a la vez que nos arma de herramientas para hacer cambiar esa realidad. Necesitamos un liderazgo con un pensamiento objetivo, que no defienda planteamientos y acciones cuando los vientos soplen a su favor, sino cuando entienda que es lo correcto y justo.
 
Cuando somos objetivos tendemos a darle la razón al que realmente la tiene. No importa si la persona no nos cae bien o tiene una ideología política distinta a la nuestra. Lo que importa es que con la objetividad aprendemos a valorar las cosas y las personas tal como son. Es importante someternos a una reflexión permanente sobre nuestras acciones y pensamientos, con el fin de ubicarnos justo en la posición que nos corresponde de acuerdo a la realidad. Pues el vivir de ilusiones y sueños desfasados de la realidad nos provoca traumas que podemos evitar. Sea objetivo, sea realista

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