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sábado, 19 de noviembre de 2011

EL VALOR DEL OPTIMISMO


La persona optimista posee cualidades que le permiten confiar en sus capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia y en estado muy positivo ante cualquier dificultad que se les presente en el camino. La persona optimista encuentra soluciones donde muchos creen no poder encontrarlas. Ser optimista es soñar en grande con lo posible, apoyado en fundamentos creíbles y posibles.

No necesariamente las personas optimistas siempre tienen éxito. También los optimistas pueden equivocarse, pero lo intentan, que es lo importante. Sino que a veces podemos equivocarnos y lograr los resultados esperados. El optimista fracasa y recomienza, fracasa y recomienza permanentemente en busca de soluciones. Ante tantos atropellos y fracasos, el pueblo dominicano requiere de líderes que luchen permanentemente con altas dosis de optimismo. 

El optimista refuerza y alimenta su perseverancia. Es una persona que se detiene a pensar en todas las posibilidades, luego las piensa y toma la que considera pertinente para esa ocasión. Esto evita que nos engañemos ante una falsa realidad que nos asegura una vida más fácil y placentera. El optimista no es un ilusorio, es una persona que actúa con firmeza y con mucha seguridad, aunque la obra emprendida sea completamente difícil de realizar.

Una persona optimista es aquella que siempre encuentra en la desdicha posibilidades para superarse. Es aquella persona que siempre saca aprendizajes positivos de sus errores y equivocaciones. El valor del optimismo te da razones para vivir, para vivir alegre e irradiar esta alegría y este optimismo a los que te rodean. Creer que es posible la vida en paz y justicia es precioso, pero hay que hacer algo para lograrlo. No basta con pensarlo o decirlo.

No es cuestión aparentar ser optimistas pura y simplemente. Los optimistas sin ningún fundamento, terminan llenos de frustraciones, amarguras, estresados y deprimidos. El optimismo tiene que tener un fundamento lógico que imprima esperanza al conglomerado o la persona que lo vive. Ocoa necesita líderes que practiquen y vivan con optimismo, porque indudablemente la luz del sol brillará, pero debemos empujar para que esto pase.

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