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sábado, 19 de noviembre de 2011

EL VALOR DE LA MODESTIA


La persona modesta no demanda atención extra para sí misma. No le interesan los alagos y le gusta permanecer en un segundo plano. Refleja paz en su interior y no necesita exponer todo sobre su persona. Disfruta los éxitos de los demás y promueve la participación y el liderazgo de los demás. No hace ningún esfuerzo por figurear, dirigir o recibir aplausos. Todo lo hace porque está convencido que es lo que más conviene a los demás y por lo tanto nunca piensa en su persona o en retribución personal.
La modestia es la actitud tendente a moderar y templar las acciones externas. Es la  cualidad de humilde, de falta de vanidad o de engreimiento. La persona modesta tiene la facilidad de encajar bien con las demás personas. A la gente le molesta la vanidad y la pedantería. Actuar con modestia no significa dejarse humillar, maltratar o dejar de luchar por sus derechos. Ser modesto es ser humilde y las personas más grandes del mundo son aquellas que actúan con mayor humildad. El mejor ejemplo de humildad lo encontramos en la vida de Jesús.
La modestia es una gran virtud, pues hace que la persona reste a sus propias virtudes y logros y reconozca sus defectos y errores. La modestia es una gran virtud, pues este solo valor refuerza tus principios, tu confianza en ti mismo, evitando tener que estar pagando payola para sentirte grande. La persona modesta sabe lo que es y como está tan seguro de si, permite que otros se destaquen en vez de monopolizar los espacios en su favor.
Los principios generales de la modestia promueven evitar la excesiva atención hacia uno mismo, evitando actuar con mayor egoísmo. Pero también la persona modesta sabe que cuando actúa con mayor modestia, tiene mayores oportunidades de ser admitido por el grupo social. Cuando la gente percibe tu humildad, tu poco interés en tomar partida, te abre las puertas, te sugiere y te apoya. El arma más efectiva para caerle bien a los demás es practicando el valor de la modestia. 
Actuar con modestia en la mejor forma de ser atractivos a los demás. El prógimo se siente apoyado, te brinda confianza, comparte en camaradería con una persona modesta, mas se siente presionado y molesto con las personas egoístas, prepotentes y pedantes. Los modestos no hacen bultos. No le gusta cogerse el escenario para ellos. Le dan paso a los demás. Favorecen que otros se destaquen. No buscan triunfos pomposos. Prefieren el anonimato, el segundo plano para que otros sobresalgan y triunfen, se sientan bien, pues ellos tienen todo lo que desean, no necesitan nada de otros.

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