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sábado, 2 de febrero de 2013

ORIGINALIDAD, VALOR HUMANO


Todas las personas nacen únicas y originales, sin embargo la mayoría mueren como copias.  La misma Historia es una galería de cuadros en la que aparecen pocos originales y demasiadas copias. El valor de la originalidad nos ayuda a resistirnos a reproducir lo que otros hacen, y nos impulsa a producir, a crear algo distinto y novedoso a lo común y corriente.
Ser originales no es cambiar la forma del fondo, sino cambiar el fondo y la forma. Tratar de ser diferente a los demás en la forma de ser, actuar y comportarse, es actuar con originalidad. Tratar de ser espontáneo, creativo, diferente son características de la persona original. No se es original haciendo lo mismo que los demás, aunque cambiemos la forma. Lo original siempre es atractivo y llama la atención porque es diferente.
Nuestra sociedad solo es posible cambiarla con la acción de personas que practiquen la originalidad. Nadie, ni las personas ni las sociedades avanzan copiando lo que otros hacen. Si no inventamos, ni no creamos, si no construimos nuestro propio destino, nunca llegaremos donde hemos soñado, sino justamente donde llegaron los demás. De manera que nos urge promover la originalidad.
Hay que promover el valor de la originalidad en la educación, en la cultura, en la música, en el trabajo, en el arte, en la poesía, la prosa, en los discursos. En la práctica cotidiana hace falta la originalidad. Solo los originales han tenido éxito en este mundo. Y ahora que el mercantilismo se ha exacerbado enormemente, es cuando más se necesita de personas capaces de comportarse diferente a los demás y de ser originales.
Todavía nuestros líderes comunitarios, sindicales y políticos, incluyendo los funcionarios estatales, siguen repitiendo los patrones de comportamiento de los líderes de varios siglos atrás. No han sido capaces de dejar el pasado atrás y vivir el presente, con sus demandas y cambios. Una de las razones de nuestros fracasos actuales se debe en gran medida, a la falta de originalidad. Inventamos o fracasamos. Pero los mediocres solo alcanzan a ver el modelo empleado por otros y nada más.

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