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martes, 25 de enero de 2011

FIESTAS PATRONALES O DERROCHE DE PERVERSIÓN

Año tras año las Fiestas Patronales de San José de Ocoa fueron un derroche de alegría, compartir sano, religiosidad, cultura sana, promoción de valores y los encantos del pueblo, gozadera y bebedera.

En los últimos años, lo que en vida se llamó Fiestas Patronales, se ha convertido en un derroche, pero de perversión, promoción y consumo de sustancias prohibidas, contaminación ambiental, entre otros males.

De las actuales hay que destacar como positivo, además de las actividades religiosas, siempre a casa llena, algunas actividades artísticas sanas.

Ahora bien, la gente sensata, que es la mayoría de este pueblo ocoeño, debe condenar enérgicamente las acciones perversas que se exhiben en la tarima, las escasas actividades culturales y de promoción de valores, pero sobretodo, la competencia de vehículos con música a alto volumen, produciendo ruidos infernales, en las narices de las autoridades del Ayuntamiento, Medio Ambiente y Salud Pública, que saben muy bien los daños que causa este ruido a la salud de los seres humanos.

Las personas que tuvieron la mala suerte de pasar por la parte suroeste del parque Libertad, pudieron sentir las grandes molestias causadas por los altos decibeles del ruido infernal de 4, 5 y 6 vehículos de lujo, colocados a algo más de un metro cada uno, con su música particular, al volumen que cada cual pudiera alcanzar. Cualquier parecido con el infierno fue pura cohincidencia.

Por otro lado, ¿para el disfrute de quién se organizan las llamadas Fiestas Patronales? Se supone que son para los ocoeños. Pero resulta que desde hace algunos años, el espectáculo que se presenciaba en las entradas de Ocoa, con la afluencia de la gente humilde del campo, “bajando pa los días”, está siendo cambiado radicalmente. Actualmente, la alegría, el derroche y el disfrute es para los dueños de vehículos de lujo, la mayoría residentes fuera de Ocoa.

No queremos con esto satanizar a los propietarios de estos vehículos, ni su alta música, sino llamar a las autoridades a que reflexionen sobre esta situación. Si esto sigue evolucionando de esta manera, a la gente de Ocoa solo le quedará el ruido, la basura, las muertes, los robos, los atracos y la ruina económica.

Autoridades ocoeñas, ¿no les parece importante colocar en el programa de las fiestas más actividades sanas que perversas? Cierto que ha asistido poco público, pero es precisamente porque a las perversas se les hace mayor promoción. Recuerden que también sus hijos y sus familiares están siendo víctimas del proyecto de inversión de valores que con su anuencia está en marcha.

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