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domingo, 5 de septiembre de 2010

NO A LAS CANCELACIONES

Estás de acuerdo con la cancelación de humildes padres de familia? Humildes trabajadores que lo único malo que han hecho ha sido laborar día tras día, a cambio de un miserable sueldo en su mayoría menor a los 3 mil pesos al mes?


Hay que tener el corazón muy duro para provocar el despido de estas personas, colegas políticos de los incumbentes de los ayuntamientos, de todos los partidos tradicionales.


El ensañamiento injusto de los Alcaldes y Directores, así como de otros funcionarios gubernamentales, es una muestra de fracaso de una gestión que apenas comienza. Sí al empleo, no a las cancelaciones.


Hacen falta proyectos que generen empleo y aseguren el desarrollo de nuestra provincia ocoeña. Ninguna ley faculta a nadie para lanzar a la calle a infelices que no violentaron ninguna norma, ni reglamento, ni ley. Mucho menos por sospecha de afiliación partidaria.


Este es un momento estelar para elaborar grandes proyectos. Son 6 años. Cuántas cosas se pueden hacer en 6 años, si hubiera voluntad para ello. Por qué no empezar convocando a las fuerzas vivas de la comunidad, para diagnosticar, planificar y ejecutar juntos el futuro de Ocoa, en un Plan Estratégico?


El trabjo individual hace mucha bulla, pero produce muy pocos resultados. Convoquen al pueblo, que este está ancioso por participar.

Como todos prometieron un cambio, aunque ninguno prometió cancelaciones en elecciones, por qué los congresistas Carlos Castillo, Ester Minyety y Francis Mancebo no aprovechan, como son tan "preocupados" por los pobres y se elaboran un proyecto de ley que le de seguridad en el empleo a estos humildes padres de familia? Sería un lindo inicio de una gestión exitosa que todos respaldaríamos. Pero...


Lo contraproducente es que mientras se le quita el pan estos pobres trabajadores, sabemos seguro que serán benevolentes con los corruptos que se repartieron el dinero del pueblo, a través de porcientos en las contratas, manejo indelicado de las finazas o en otros negocios, como el negociazo de los motores.


Pero no se asuste, nada pasará. Todos conjugan el verbo encubrir: Yo te encubro, tú me encubres, nosotros nos encubrimos.

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